CIRROSIS (Parte 2)

    




Las personas con cirrosis hepática en etapa temprana no suelen tener síntomas. A menudo, la cirrosis se detecta por primera vez durante un análisis de sangre o un control realizado por otro motivo. Para confirmar un diagnóstico, se suelen combinar análisis de laboratorio y estudios por imágenes.

Pruebas

El profesional de atención médica podría pedir una o más pruebas para revisar la funcionalidad del hígado, como las siguientes:

  • Análisis de laboratorio. Puede que el profesional de atención médica te pida análisis de sangre para buscar signos de insuficiencia hepática, como niveles de bilirrubina altos o ciertas enzimas. Para evaluar la función renal, se verifica la presencia de creatinina en la sangre. Se hace un hemograma y se analiza la sangre en busca del virus de la hepatitis. También se revisa el cociente internacional normalizado, también llamado examen de protrombina, para ver la capacidad que tiene tu sangre para coagular. Juntos, los resultados de estas pruebas muestran si hay cirrosis.

    Con base en los antecedentes médicos y los resultados de los análisis de sangre, es posible que el profesional de la salud pueda diagnosticar la causa subyacente de la cirrosis. Los análisis de sangre también sirven para identificar la etapa de la cirrosis.

  • Estudios por imágenes. Es posible que te recomienden algunos estudios por imágenes, como una elastografía por resonancia magnética o una elastografía transitoria. Estos estudios por imágenes no invasivos sirven para ver si el hígado está endurecido. También es posible que te hagan otros estudios por imágenes, como una resonancia magnética, una tomografía computarizada y una ecografía.
  • Biopsia. No siempre se necesita una biopsia, que es una muestra de tejido, para el diagnóstico. Sin embargo, se podría hacer para conocer la gravedad del daño hepático y la causa.

Si tienes cirrosis, es posible que el profesional de atención médica te recomiende pruebas regulares para ver si la enfermedad hepática ha avanzado o saber si hay signos de complicaciones, especialmente várices esofágicas y cáncer de hígado. Cada vez hay más pruebas no invasivas disponibles para controlar la enfermedad hepática.

Tratamiento

El tratamiento de la cirrosis depende de la causa y el alcance del daño al hígado. Los objetivos del tratamiento son hacer más lenta la progresión del tejido cicatricial en el hígado y prevenir o tratar los síntomas y las complicaciones de la cirrosis. Por lo general, no es posible revertir la cirrosis. En el caso de daño grave del hígado, es posible que se requiera hospitalización.

Treatment for the underlying cause of cirrhosis

En la etapa temprana de la cirrosis, puede ser posible minimizar el daño al hígado si se trata la causa subyacente. Estas son algunas de las opciones:

  • Tratamiento para la dependencia del alcohol. Las personas con cirrosis causada por el consumo excesivo de alcohol deben dejar de beber. Si dejar de beber es difícil, es posible que el profesional de atención médica recomiende un programa de tratamiento. Para las personas con cirrosis, es muy importante dejar de beber, ya que cualquier tipo y cantidad de alcohol será tóxica para el hígado.
  • Pérdida de peso. Es posible que las personas con cirrosis causada por la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica se recuperen si pierden peso y controlan sus niveles de glucosa en la sangre.
  • Medicamentos para controlar la hepatitis. Los medicamentos pueden limitar el avance del daño a las células del hígado causado por la hepatitis B o C a través de un tratamiento específico de estos virus.
  • Medicamentos para controlar otras causas y síntomas de la cirrosis. Los medicamentos pueden hacer más lenta la evolución de algunos tipos de cirrosis hepática. Por ejemplo, para las personas con colangitis biliar primaria diagnosticada en una etapa temprana, los medicamentos pueden retrasar significativamente la evolución a cirrosis.

Otros medicamentos pueden aliviar algunos síntomas, como la picazón, el cansancio y el dolor. Se pueden recetar suplementos nutricionales o vitaminas para tratar la malnutrición asociada con la cirrosis. Los suplementos también pueden ayudar a evitar la osteoporosis, que es la debilidad de los huesos.

Tratamiento de las complicaciones de la cirrosis

El profesional de atención médica trabajará para tratar cualquier complicación de la cirrosis, por ejemplo:

  • Acumulación de líquido en el organismo. Una dieta baja en sodio y los medicamentos para prevenir la acumulación de líquido en el cuerpo pueden ayudar a controlar la ascitis y la hinchazón. Una acumulación de líquido más grave puede requerir procedimientos de drenaje o cirugía para aliviar la presión.
  • Hipertensión portal. Algunos medicamentos para la presión arterial pueden controlar el aumento de presión en las venas que llevan sangre al hígado, llamado hipertensión portal, y prevenir un sangrado grave. Se realizará periódicamente una endoscopia superior para buscar venas dilatadas en el esófago o el estómago que podrían sangrar. Estas se conocen como várices.

    Si una persona desarrolla várices, probablemente le recetarán medicamentos para reducir el riesgo de sangrado. Si hay signos de que las várices están sangrando o de que hay probabilidades de que comiencen a sangrar, es posible que necesites un procedimiento llamado ligadura con banda elástica. La ligadura con banda elástica puede detener el sangrado o reducir el riesgo de que se produzcan más sangrados. En los casos graves, es posible que se deba colocar una sonda pequeña, llamada derivación portosistémica intrahepática transyugular, en la vena para reducir la presión arterial en el hígado.

  • Infecciones. Es posible que se necesiten antibióticos u otros tratamientos para las infecciones. El profesional de atención médica también podría recomendar vacunas contra la gripe, la neumonía y la hepatitis.
  • Más riesgo para cáncer de hígado. Es probable que el profesional de atención médica recomiende análisis de sangre y ecografías regulares para buscar signos de cáncer de hígado.
  • Encefalopatía hepática. A algunas personas podrían recetarles medicamentos para ayudar a reducir la acumulación de toxinas en la sangre causada por una mala función del hígado.

Cirugía de trasplante de hígado

En casos de cirrosis en etapa avanzada, cuando el hígado deja de funcionar correctamente, un trasplante de hígado quizás sea la única opción de tratamiento. Un trasplante de hígado es un procedimiento para reemplazar el hígado con otro sano de un donante fallecido o con una parte del hígado de un donante vivo. La cirrosis es una de las razones más comunes para un trasplante de hígado. Es necesario hacer exámenes completos a los pacientes que requieren un trasplante de hígado con el fin de determinar si están lo suficientemente sanos como para tener un buen resultado después de la cirugía.

Históricamente, las personas con cirrosis alcohólica no se consideraban aptas para trasplantes de hígado debido al riesgo de que vuelvan a consumir alcohol de manera perjudicial después del trasplante. Sin embargo, según estudios recientes, las personas minuciosamente seleccionadas que tienen cirrosis alcohólica grave presentan tasas de supervivencia después del trasplante de hígado similares a las de los receptores de trasplante de hígado que tienen otros tipos de enfermedad hepática.

Para que el trasplante sea una opción si tienes cirrosis alcohólica, será necesario lo siguiente:

  • Encontrar un programa para personas que tengan cirrosis alcohólica.
  • Cumplir con los requisitos del programa, como comprometerse de por vida a no consumir alcohol, además de otros requisitos específicos del centro de trasplantes.

Posibles tratamientos futuros

Los científicos trabajan para ampliar los tratamientos actuales para la cirrosis, pero no han tenido mucho éxito. Como la cirrosis tiene una gran variedad de causas y complicaciones, existen muchos enfoques posibles. Si se empieza de forma temprana, una combinación de más exámenes de detección, cambios en el estilo de vida y nuevos medicamentos puede mejorar los resultados en personas con daño en el hígado.

Los investigadores trabajan en tratamientos que atacarán específicamente las células hepáticas, lo que ayudará a hacer más lenta o incluso revertir la fibrosis, que es la formación de cicatrices, que deriva en cirrosis. Sin embargo, ninguna terapia dirigida está lista.










 

Comentarios

Entradas populares de este blog

OSTEOPOROSIS

HIPERTIROIDISMO